Pollas grandes

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Tengo un amigo al que solo le gusta mamar pollas grandes, las demás ni le interesan lo más mínimo. A pesar de que le he dicho que ya tiene una edad como para plantearse la vida de otra manera, él ni caso. Además, está el hecho de que encontrar pollas grandes no es ni mucho menos fácil, primero porque no son tantas, y segundo porque no todos los que has encontrados quieren una segunda vez. Él me dice que con sus fijos se arregla, de momento. Y esto me hace pensar en lo que buscan algunos en la vida. Mamar pollas, pollas grandes y si no, nada. Bueno, es respetable, mientras no haga daño a nadie… Lo que pasa es que como aspiración en la vida, me parece un poco pobre. Reconozco que tiene su aquél, una buena polla, el hecho de ponerse a buscarla, de encontrar a uno que tenga un buen paquete y que además te guste, de tantearlo, de proponerle una buena mamada… Yo supongo que lo hará en circunstancias propicias, no sé si habrá chats especiales para pollas grandes, seguro que sí, con lo que se encuentra uno por ahí. O vas a los sitios de “cruising” donde primero observas las mercancía antes de catarla.

Si he de ser sincero, no me parece del todo mal lo que hace; después de todo, se lo pasa pipa, según dice, y no puedo decir que le vea deprimido o hundido. Pero no dejo de pensar en que el tiempo pasa y no vuelve, y que la soledad existe y acecha, y dentro de poco, si nunca has tenido verdaderos amigos, si nunca te has enamorado, si nunca has tenido un compañero…

Las pollas grandes están muy bien, son golosas, son jugosas, aturden, encantan, entusiasman, pero con el tiempo decrecen, y ¿quién querrá que se la mame una dentadura postiza?

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No voy a tirar piedras sobre mi propio tejado, pero para algunos las páginas de contactos son una pérdida de tiempo, cuando no una manera encubierta de poner los cuernos o de saciar algunas insatisfacciones. Como con todo, habrá  de todo. Hay gente que ha tenido y sigue teniendo una estupenda experiencia, que ha conocido algún que otro amigo, real o en la distancia y que habrá echado sus buenos desahogos de vez en cuando. Y otros habrá que no paran de quedar para follar y chupar, y lamer y dale que te pego un subidón al ego (o al ánimo, depende). Y hay gentes que están muy descontentos y desanimados porque se han encontrado con otras gentes muy poco serias, que mienten o que marean la perdiz.

Yo creo que cumplen muy bien su función, lo importante es el ánimo con el que se empleen. Y de que no pretendas convertirlas en un sustituto de la relación, del tipo que sea, afectiva o de amistad. A lo mejor durante un tiempo, de nubarrones y tormenta, te sirve para guarecerte, pero al cabo siempre sale el sol y quedarse encerrado no es la mejor opción.

Además, unas fotos simplemente son eso, una aproximación, pero no tienen vida. Yo las usé como indicativo, pero siempre buscaba quedar, para un café o para una conversación, y en mi época mala para saciarme, como no, jajaja. Y no me fue mal, aunque no era lo que buscaba. Hasta una tarde. Nos pusimos a charlar con mensajes primero, luego por el messenger, quedamos al salir del trabajo, y hasta hoy. Es la persona con la que convivo. Reconozco que no es habitual, pero a mí se me dio, no sé muy bien todavía por qué. En otro apunte hablaremos de la relación.